Homenaje a Armando Luna

Viernes 13 de abril de 2018. 19:00 hrs.
Foro José Solé
Av. San Fernando núm. 15
Col. Toriello Guerra, Tlalpan
Entrada libre



Concierto para piano y orquesta No. 2

¿Cómo definir el perfil musical del compositor mexicano Armando Luna Ponce?, es difícil si lo intentamos desde la óptica de la formalidad académica, si bien es verdad que su producción musical la podemos y debemos ubicar en este contexto, las dificultades se presentan cuando intentamos emitir una explicación verbal de su música. Nos queda clara la elasticidad de su discurso musical, le gustaba divertirse con su trabajo de composición, por lo que no dudamos en considerarlo lúdico, le gusta coquetear con los extremos que van desde la libertad del proceso creativo que nos propone la música contemporánea, pero sin descuidar los elementos básicos de la tradición de la música de concierto. 

Lo que él mismo señala como sus principales influencias nos aclara muchas cosas: Franz Joseph Haydn, Bela Bartók y Frank Zappa entendiendo a Bartók como un punto de equilibrio entre dos extremos tan distantes como lo son Haydn y Zappa, sin duda, lo que resulte de esto debe ser sumamente interesante. 

Nació el 17 de septiembre de 1964 en el estado de Chihuahua y murió en el municipio de Tultitlán, Estado de México y zona conurbada con la Ciudad de México el 21 de febrero de 2015, no alcanzó a cumplir los 51 años de edad y sin embargo dejó una producción musical muy generosa que incluye música de cámara y orquestal y muy frecuentemente haciendo uso de dotaciones instrumentales muy poco probables, lo que no deja de ser interesante. 

Su Concierto para piano No.2, que es la obra que nos ocupa en esta ocasión, es su última composición y se estrenó el 1 de julio de 2014 en el Conservatorio Nacional de Música de la Ciudad de México con el maestro Francisco Savín en la dirección orquestal y Sebastián Espinosa en el instrumento solista, y aunque si bien es cierto que en la música no hay versiones definitivas, me parece un referente la que de esta obra hizo la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México con Sebastián Espinosa al piano y la batuta del maestro Iván López Reynoso. Por: Rodolfo Popoca Perches

Concierto 2. Febrero 2 de 2018. Teatro Aguascalientes. 
Orquesta Sinfónica de Aguascalientes
José Luis Castillo: director huésped. 
Sebastián Espinosa: piano

5 de 31 razones para hablarle a Armando, Op. 36

13. Cuando compongas sin sentir
14. Cuando dudes de ti
22. Cuando amanezcas llamándote Gregorio Samsa
25. Cuando entiendas al Sombrerero y a la Liebre de Marzo
29. Cuando se acabe el eclipse de luna

 Armando Luna


Saltarello    y    Armando
(-feb2017)       (-feb2015)

En entrevista con Julio Romano. Síntesis (fragmento)

Los compositores y el humor 

Erik Satie (1860-1925) Fue el precursor del humorismo después de una seriedad muy asimilada por el hombre romántico. Y vino a darle frescura a la época del impresionismo. A él no le importaba la cuestión académica, cosa que le benefició mucho. Generalmente cuando nos importa la cuestión académica nos volvemos muy teóricos y vivimos menos lo que somos. Y Satie no: él se dedicó a vivir lo que él era, y sus piezas reflejan su humor. 

Dmitri Shostakóvich (1906-1975) Yo hablaría de Dmitri Shostakóvich en términos de un humor que tenía que sacar para cubrir su dolor social. El humor que usaba Shostakóvich en muchas obras no era entendido por las autoridades soviéticas, y qué bueno que no lo entendían, lo hubieran matado probablemente. Era una especie de sarcasmo, de ironía en contra de las autoridades. No es netamente un humor natural. Es como una especie de caricatura, como las caricaturas políticas que tenemos en México, de Abel Quesada y todos ellos. Yo creo que el humor de Shostákovich es para burlarse de las autoridades. 

 Francis Poulenc (1899-1963) No creo que él mezcle humor en su música, sino que toda su música es humor. Poulenc decidió dedicarse a reunir elementos tradicionales clásicos y mezclarlos con su propia armonía, que es lo que suena en su música, que es mozartiana hasta cierto punto. Y gran parte de la vida de Mozart fue totalmente alegre, y Poulenc se oye igual: totalmente alegre. 

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) ¡De Mozart qué podemos decir! A Mozart sólo lo puedo imaginar jugando billar, escribiendo música y persiguiendo mujeres, yéndose a las pachangas. Pero en Mozart hay contrastes muy claros en obras claramente dolidas, cono el Réquiem, aunque no lo completó, en algunas obras para piano solo o en conciertos para piano. Pero en la mayoría de las ocasiones tú oyes a un Mozart muy infantil, y algo que tiene un niño es que no le importa gritar donde sea: ante quien estén, gritan, se ríen y punto.

Giovanni Battista Pergolesi (1710-1736) Pergolesi no me parece un personaje humorístico. Más bien lo ubico en la cuestión barroca... digo, es totalmente barroco, pero entra a un mundo que están creando Johann Christian Bach y Karl Phillip Emmanuel Bach, hacia lo que va a ser el clásico o el rococó. Con Pergolesi, al estar en una época así, pasa lo mismo que con Mozart: la sociedad es más liviana, no tan densa como en el barroco, y por lo tanto la música tiene que ser más fácil de oír, más divertida en muchas ocasiones. Pergolesi murió a los 26 años y es difícil hablar de lo que pudo haber hecho, pero por lo que conocemos de él, hay una música muy rococó, muy fácil, pero no sé si denota un humor, sino más bien una necesidad de ir con la sociedad, como le tocó a Mozart. Aunque por otro lado tiene obras como el Stabat mater que son profundas y dolorosas. 

Kurt Weill (1900-1950) Yo podría decir que es un anárquico que dijo que también era válida la música que él podía hacer de vaudeville. Es de los que decían “no importa lo que hagas, pero hazlo bien”. Obviamente tiene un contenido social, lo cual ayuda. Y teniendo un contenido social pasa más o menos lo que con Shostakóvich, que hace a través de la música ciertas burlas a ciertos ámbitos de la sociedad, como Weill con el nazismo en aquella época. Yo creo que era una persona cínica hasta cierto punto, y el cinismo te lleva al humor a veces muy ácido. 
Armando Luna

Lea y anote

  • Cuanto te den, toma; y cuando te pidan corre.
  • Estoy hablando con el dueño del circo, no con los elefantes.
  • A quién le dan pan que llore.
  • Unos visten a la mona y otros la bailan.
  • No le busques ruido al chicharrón.
  • Músico pagado toca mal son.
  • Dando y dando, pajarito volando.
  • En tierra de ciegos, el tuerto es rey.
  • No hables de la soga en casa del ahorcado.
  • Mucho ayuda el que no estorba.
  • Al mal paso, darle prisa.
  • Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre.
  • En boca cerrada no entran moscas.
  • El que calla otorga.
  • De músico, poeta y loco todos tenemos un poco.
  • Todo cabe en un jarrito, sabiéndolo acomodar.
  •  Mal de muchos, consuelo de tontos. 
  • Da uno la mano y se agarran del pie.
  • Dios los hace y ellos se juntan.
  • Siempre hay un roto para un descosido.
  • Piensa mal y acertarás.

Comentarios Bestiario, Hebert Vásquez (fragmento)


Si hay alguien a quien conozco en muchas facetas de su vida, es a Hebert. Estudiamos juntos en el taller de composición de Mario Lavista de 1984 a 1989.
Ambos ganamos concursos para obra de orquesta organizados por la Orquesta Sinfónica del Estado de México; compartimos casa en Pittsburgh, donde cursamos la maestría en composición en la universidad Carnegie-Mellon; compartimos viaje a la ciudad de Oaxaca durante uno de los encuentros de becarios de jóvenes creadores; y por si esto no fuera poco, en uno de los ciclos de música contemporánea organizados por nuestro colega y amigo Ramón Montes de Oca (que en paz descanse) durante un Festival Cervantino, nos alojan en el mismo cuarto
Varios años después de todas estas andanzas, Hebert me muestra su Bestiario; una especie de Hydra musical de seis cabezas (lo que confirma mi sospecha de que él mismo tiene seis cerebros musicales) que utiliza, como vínculo tímbrico para su ciclo, a un monstruos de dos cabezas y cinco registros (clarinete/clarinete bajo), y donde descubro que su obra sigue teniendo el encanto de embarazar al que la escucha...el manejo de todos los elementos internos nos deja una sensación embrionaria, que inclusive podríamos aprovechar para parir nuestros propios monstruos. 

Como músico, narrador, compositor ó pintor de música, Hebert toma, sin reparo alguno, elementos de toda índole para la creación de sus obras: la filosofía, la literatura, la arquitectura, las matemáticas, la alfarería (para con sus notas de barro crear su propio Golem, el cual, a través de punzantes gestos y timbres, nos es representado como un ser autómata y grotesco) y la física, la cual se presenta en El demonio de Maxwell, que musicalmente hablando, yo diría que es El demonio de Vázquez, donde su inquieto diablillo, aparte de darnos una idea del sentido del humor del compositor, nos abre, una y otra vez, las escotillas de la percepción.
Bienvenido este Bestiario. Bienvenido este trabajo de excelente creación e interpretación. Bienvenido este monstruoso ciclo compuesto por otro monstruo, uno de los más originales de nuestra generación. Bienvenido este libro de cuentos, como Hebert mismo lo llama, y que dedica a sus hijas Emma y Natalia, pero que en realidad también está dedicado a todos los que con espíritu de aventura, queremos simplemente entrar a un mundo fantástico al escuchar música.

 Armando Luna

Canción de cuna para dormir a una muñeca

Examen profesional de canto de Alma Santos

Händel, John Adams, L. Bernstein, S. Rachmaninoff, R. Chapí y Armando Luna.

James Pullés, piano
Carlos Arellano, piano
Irma Flores, soprano

Ensamble de Guitarras Gloriosa Domina:
Francos Fernández, guitarra
Juan Ramírez, guitarra
Gustavo Trejo, guitarra

31 de agosto de 2015.
17:00 a 19:00 hrs.
Sala Silvestre Revueltas del Conservatorio Nacional de Música.